Hipermetropía
¿Qué es la Hipermetropía?
¿Cómo se diagnostica la hipermetropía?
Los síntomas más frecuentes en personas hipermétropes incluyen:
Visión borrosa de objetos cercanos: este síntoma es el más común, aunque en niños o jóvenes puede ser menos perceptible por su capacidad de acomodación.
Fatiga o molestias oculares: tienden a aparecer tras períodos prolongados realizando actividades que requieren buena visión cercana, como leer o trabajar en computador.
Cefaleas: especialmente después de un esfuerzo excesivo de acomodación, es decir, tras trabajos prolongados a corta distancia.
Enrojecimiento ocular: especialmente al final del día, pudiendo ir acompañado de lagrimeo, escozor y parpadeo excesivo.
Estrabismo o exotropía: a veces ocurre como respuesta involuntaria a la acomodación que realizan los ojos para enfocar correctamente.
¿Cual es el tratamiento quirúrgico de la hipermetropía?
La hipermetropía puede ser tratada a través de cirugía refractiva láser (LASIK o PRK) o mediante la inserción de lentes intraoculares. Ambas alternativas ofrecen una solución efectiva y rápida, permitiendo corregir no solo la hipermetropía, sino también otros errores de refracción como el astigmatismo y la presbicia.
Cirugía refractiva láser: es adecuada para aquellos que desean prescindir de corrección óptica y cumplen con ciertos requisitos. Las técnicas más utilizadas para corregir la hipermetropía son el LASIK y la PRK
Implante de lentes intraoculares: para hipermetropías severas o si el paciente no es candidato para cirugía láser, se considera el implante de lentes intraoculares. Esto puede incluir lentes fáquicas (ICL), que se colocan entre la córnea y el cristalino, ideales para jóvenes hipermétropes; mientras que en personas mayores con catarata o en la cirugía de la presbicia, se utilizan lentes pseudofáquicas que reemplazan al cristalino.
Para determinar el tratamiento más adecuado, se tendrán en cuenta las necesidades específicas de cada paciente (trabajo, hobbies, etc.) y se realizará un estudio preoperatorio exhaustivo que evalúe las características oculares, incluyendo pruebas como topografía corneal, pupilometría, aberrometría y biometría. Este conjunto de evaluaciones no suele tomar más de unas horas, y ayudará a identificar la técnica más adecuada para cada paciente.