Cornea guttata y Distrofia endotelial de Fuchs
Queratoplastia lamelar DMEK (Descemet Membrane Endothelial Keratoplasty)
¿Qué es la córnea guttata?
En la córnea guttata, las células endoteliales se deterioran y son reemplazadas por depósitos o guttas ( «gotas» ) que, con el tiempo, provocan el edema de la córnea, pérdida de transparencia y opacidad.
En sus primeras fases, la córnea guttata puede no presentar síntomas evidentes y a menudo se detecta durante un examen ocular rutinario. Sin embargo, a medida que avanza, puede provocar una disminución en la cantidad de células endoteliales y alterar la visión, generando problemas como visión borrosa y mayor sensibilidad a la luz.
Las causas que la producen son:
- Factores genéticos: Existe un componente hereditario que puede influir, especialmente si la córnea guttata es parte de la distrofia endotelial de Fuchs, una condición genética en sí misma.
- Envejecimiento: Con el paso del tiempo, es natural que la cantidad y eficacia de las células endoteliales disminuya, favoreciendo el desarrollo de la córnea guttata.
- Estrés oxidativo: La acumulación de radicales libres o especies reactivas de oxígeno puede dañar las células del endotelio, contribuyendo a su aparición.
- Trauma ocular o cirugía previa: Lesiones o intervenciones quirúrgicas en el ojo, como la cirugía de cataratas, pueden afectar negativamente al endotelio corneal y facilitar el desarrollo de esta condición.
- Enfermedades oculares: Afecciones como el glaucoma pueden impactar la función del endotelio corneal, promoviendo la formación de la córnea guttata, así como condiciones como la uveítis o infecciones oculares que pueden dañar esta capa.
¿En qué consiste la Distrofia de Fuchs?
En esta condición, las células endoteliales se degeneran y mueren a un ritmo más acelerado de lo habitual. La reducción en el número de estas células compromete la capacidad del endotelio para regular el líquido en la córnea, resultando en edema corneal. Con el tiempo, este edema puede convertirse en una condición crónica, formando bullas en la superficie de la córnea y disminuyendo la agudeza visual. Los pacientes pueden experimentar síntomas como visión borrosa, fotofobia, dolor ocular y variaciones en la visión a lo largo del día.
Los síntomas pueden ser manejados con colirios o pomadas antiedema, pero cuando la enfermedad avanza, el tratamiento más efectivo es el trasplante corneal lamelar posterior. Este procedimiento implica la transferencia de tejido endotelial sano de un donante, restableciendo así una capa celular funcional en la parte posterior de la córnea y devolviendo la transparencia al tejido corneal..
¿Cómo se realiza un trasplante corneal tipo DMEK?
Cuando el daño corneal es significativo y afecta la calidad de vida del paciente, el tratamiento más recomendado es el trasplante de córnea, específicamente el trasplante endotelial tipo DMEK (Descemet Membrane Endothelial Keratoplasty). Este enfoque quirúrgico implica la utilización de una capa de endotelio de una córnea donante para reemplazar el tejido dañado del paciente. La técnica DMEK ha demostrado ser eficaz y proporciona una recuperación visual rápida, siempre que se cumplan ciertas condiciones relacionadas con la viabilidad del injerto.
Un atractivo de la técnica DMEK es que presenta menor riesgo de rechazo en comparación con los trasplantes de córnea tradicionales que reemplazan todas las capas corneales a la vez. Esto facilita una segunda intervención, en caso de que el primer injerto no tenga éxito, sin que se incremente la posibilidad de fracaso.